Alimentarse de ella.
—Entonces hazlo, mátame.
El hombre miró a la mujer con sumo interés y un nivel máximo de frustración cubierto de furia arremolinándose en sus ojos.
El descaro de ella.
Ella era solo una mascota, pero se considera una princesa.
Debería ser vil y repugnante, pero, curiosamente, esta pequeña criatura tenía un aura elegante y una personalidad feroz. Ella era nada menos que un petardo que podía quemar reinos si la dejaban con vida.
No es de extrañar que su padre comprara a una mocosa como ella y l