88. Santander
Cuando entro la luz del sol por la ventana el primero en despertar fue Juan, quien de inmediato percibió el cuerpo desnudo de su ahora esposa abrazada a él y de inmediato sonrió, no había sido un sueño.
Fue su primer pensamiento, todo había resultado hermoso, romántico y en resumen perfecto desde la ceremonia hasta la fiesta y la noche plagada de pasión, tanto que habían estado hasta altas horas de la noche entregándose uno al otro hasta que los venció el agotamiento.
América rodeaba su cintura