61. Tengo derecho a ilusionarme
Todavía Isabel no salía de su asombro cómo era posible que Carlos fuera tan encantador, debía volver al trabajo la hacía sentirse como una adolescente, ansiosa y con dudas de cómo reaccionar, definitivamente había cambiado su día para mejor. Cristian su socio y amigo al verla tan distraída durante las reuniones y conociendo su humor, la noto que desde su viaje se encontró cambiada, más positiva y animada, ahora mismo la vio con una expresión para él desconocida, pero llena de ilusión.
Cuando co