Capítulo 156.
Tamara suspira, desesperada y sobre todo decidida.
— Bien, haré lo que pueda sus altezas — declara al mismo tiempo que extiende su mano y comienza a meterla por la cavidad vaginal de Alena.
Los gritos desgarradores de la reina, así como los aullidos de la loba que se encontraba en su interior, comienzan a rebotar contra las paredes de forma contundente.
Solo es cuestión de unos minutos para que el aullido, el llanto desesperado del cachorrose escuche fuerte y claro.
— Alfa, tenga a su pequeño c