Su tacto mi cuerpo lo reconoce , abro los ojos suavemente y efectivamente es él quien se encuentra acariciando mi mano mientras permanece sentado en una silla a mi lado.
-Deberías ir a casa, luces muy agotada.
-Edrik tiene razón -Veo a su prometido acercársele-. Debemos ir a casa para que descanses algo, no luces muy bien cariño.
-Estoy mejor de lo que luzco, quiero quedarme un poco más y ver como sigue Mikaela.
-Estoy bien -Susurro llamando la atención de todos y sonrió -. Mijaíl y tú necesit