AMÉRICA
No sé si reírme o tomarme como broma lo que me acaba de decir la novia de Bryce, pero decido reprimir la risa que se atora en mi garganta, la puerta se cierra y enfoco mi atención en mi hija, ya que no quiero ver a su padre.
—Tenemos que hablar —dice Bryce con las manos en los bolsillos de sus pantalones caros.
Yo no sé qué maldito afán de retenernos contra la voluntad, entrar en un pleito legal por Madeline, va a ser desgastante, agotador hasta la mierda, por ello acepté su extraño