BRYCE
—Todo está listo.
La voz de Rupert me saca de mi ensimismamiento, el ardor que siento en el pecho no desaparece, ni siquiera porque han pasado dos malditos meses en los que no he visto a América, nuestros detectives hacen lo necesario, pero al parecer su búsqueda no ha dado los frutos que espero.
—Toda la pequeña fortuna que era de los Sullivan es tuya, ahora —me confirma Rupert.
Una victoria, pero no sabe como tal, no cuando ni siquiera hemos tenido información certera sobre lo que oc