Erica
Cole hizo té.
No sé dónde encontró las cosas —probablemente la sala de estudio tenía una tetera escondida en algún sitio y él sabía dónde porque llevaba semanas usando esa habitación cada martes— pero volvió desde la esquina con dos tazas y dejó una frente a mí sin preguntar cómo lo tomaba.
Estaba perfecto.
Miré la taza y luego a él.
—Suerte —dijo.
—Te lo dijo Tyler.
—Lo mencionó una vez. Cuando pensó que no lo estaba escuchando. —Cole se sentó frente a mí y envolvió su propia taza con am