Erica
Lo vi cruzar la calle.
A través de la ventana del café lo observé levantarse de donde estuviera sentado, salir y cruzar la calle con esa zancada particular que tenía cuando había pasado algo y estaba gestionando cómo lo llevaba.
Había aprendido esa zancada.
Diane vio que mis ojos se movían y se giró ligeramente. Miró hacia la puerta. Luego de nuevo a mí.
—Va a entrar —dijo.
—Sí —respondí.
—Parece que alguien acaba de decirle algo —comentó.
—Siempre parece así —dije—. Pero sí. Ha pasado al