Michael llegó y me vio tranquila, bueno, antes de que él llegara, se relajó como si estuviera en su casa, ya estando frente a mí, así que entro al dormitorio y yo detrás de él no comprendía que hacía aquí, ya estaba lejos de sus padres para seguir fingiendo.
—Estoy aquí por ti, me tenías preocupado, llego a casa y tú te has largado.
—Pues mírame, ya estoy bien, te puedes ir. Quiero descansar y no meditar en lo que me pasó.
—Si ya veo. —Se quita la ropa.
—¿Por qué me hablas de esa manera?
—¿Qué