Parte del día lo pasó así, como flotando, hasta que tuvo una conversación que fue una especie de cable a tierra. Su celular empezó a vibrar, miro el número y no lo conocía, ya que decía privado. Colgó las primeras tres veces, pero al ver que insistía mucho. Cogió la llamada.
—¡Halo! —cascó esperando contestación.
— ¿Qué tal? ¿Preciosa? ¿Estaba preocupado por ti? ¿Llegaste bien a tu apartamento anoche?
— ¿Quién eres?
— Soy tu cuñado, es que anoche me quedé un poco preocupado.
—No hay de qué preo