Capítulo 43: Entrega.
La respiración de Anette se cortó de golpe, como si el aire se hubiera esfumado del mundo en ese instante. El leve clic de cada botón al ser desabrochado resonaba en sus oídos, amplificado por el silencio íntimo que los envolvía. Arthur lo hacía con una lentitud deliberada, como si cada movimiento fuera un ritual sagrado, sus dedos rozaban ligeramente la tela del vestido, y a través de ella, el calor de su piel. Anette podía sentir cómo la prenda cedía poco a poco, liberando la tensión que la m