Punto de Vista de Kael
Con un simple movimiento de la mano despedí a Xavier.
Ni siquiera esperé a que terminara de hablar.
Mi lobo estaba furioso.
Y cuando mi lobo estaba furioso, alguien terminaba pagando las consecuencias.
No existía excepción. No existía misericordia. Solo existía la tormenta.
Salí del edificio administrativo de la Manada Blackmoon a grandes zancadas, con el teléfono pegado al oído y los pulmones ardiendo de una rabia que no encontraba salida.
Mis Gamma corrían detrás de mí