24. Elisa Valencia.
Ana se puso de pie de un tirón, de seguro tenía la cara pálida como una hoja de papel.
—Tengo que revisar yo misma —dijo y salió corriendo de la oficina bajo la atenta mirada de todos. Pensó que justo había podido conocer a Elisa valencia y ahora parecería una loca que habla de criaturas de fantasía.
—¡Nahuel! —gritó cuando entró a la oficina —¿Dónde están las imágenes que te pedí guardar? —le preguntó con rabia, como si estuviera regañando a un empleado incompetente.
—¿Qué fotos? —le preguntó