Maeve
El aire de la sala del trono estaba cargado de tensión. La voz de Liam cortó el silencio, resonando con una cautela evidente:
—No estamos aquí para pelear. —Sus manos estaban extendidas frente a él, las palmas abiertas en un gesto de paz, pero su cuerpo estaba tenso, preparado para cualquier reacción.
A su lado, Sarah parecía una figura trágica, su rostro estaba pálido, sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas que reflejaban su miedo y desesperación. La tensión en sus hombros decía m