Capítulo 113.
No les sería tan fácil salir de ahí y dar con su objetivo con el aturdimiento en cada uno de ellos. El pulso les temblaba al reponerse, sus cuerpos aún sacudidos por la explosión. El aire estaba cargado de polvo y el eco de las sirenas resonaba en sus oídos, mezclándose con el zumbido persistente de la explosión.
—¡Ubicación! —demandó Glock, alias del hombre de remera oscura. Sus oídos jamás habían sido expuestos a un dolor como el que sentía, lo que llenó de m@ldiciones el espacio entre sus ho