Capitulo 7. Lección aprendida
Una vez vuelvo a la realidad me pongo las braguitas a toda prisa, esta vez la he liado pero bien. No tengo tiempo de ponerme los pantalones ya que Caleb tira la puerta de un golpe.
Este me mira de arriba abajo, no tengo manera alguna de escapar, se acerca lentamente hacia mi aprisionandome contra los fríos azulejos.
— Desde que has aparecido en mi vida no has hecho otra cosa más que contradecirme y desafiarme. He sido paciente no te he obligado a nada, no te imaginas las ganas que tengo de foll