El señor Peña estaba molesto y ni siquiera quería pensar en las flores en ese momento. Quería resolver el asunto con Adriana antes de ocuparse de otras cosas.
El empleado intentó hablar, pero Karina lo interrumpió, queriendo desviar la atención de la situación.
Sin embargo, el empleado finalmente reveló que las flores eran para Adriana y que las había enviado señor Castro. Esto hizo que tanto señor Peña como Karina se dieran cuenta de la importancia de la situación.
Señor Peña, al escuchar el no