—Sergio tiene un poder de convocatoria aterrador— comentó Lina antes de irse del trabajo.
Helena caminó con Adriana hacia el estacionamiento y le dijo en voz baja: —¿Sergio fue tu idea, verdad?
Adriana se sorprendió de cómo lo sabía Helena.
Helena se encogió de hombros y dijo:
—No es necesario que expliques. Ya estoy acostumbrada a ver milagros contigo. Si un día compras el teatro y le pides al señor Guevara que se largue, incluso podría aceptarlo con calma.
Adriana se sintió resignada.
Mientra