—Desde que has crecido hasta ahora, todas las personas que intentaron acercarse a ti, que intentaron tratarte bien, seguramente las has alejado a todas.
—No te debo nada. Ya nos divorciamos, no tengo la obligación de soportar tu actitud.
—No puedo imaginar quién podría soportarte.
Después de decir la última frase, Adriana notó claramente que la mirada de Omar cambió. Esa intención asesina, similar a la que tenía aquella noche cuando agredió a alguien en la casa de Amanda, no tenía dudas de que e