Un bolso de marca de varios miles de dólares, aunque no era excesivamente caro, era una de las debilidades de Adriana. Cuando lo recibió, notó de inmediato el año de fabricación. Era el modelo del año pasado, no la última versión.
—Pero, ¿de dónde sacaste esto?— preguntó ella.
Ernesto, después de dar algunas vueltas en su mente, finalmente dijo:
—Esto es un regalo de la marca para el señor Vargas. No se dio cuenta de ello, pero cuando notó que su bolso estaba sucio, me pidió que le entregara es