POV de Elena
Las ganas de vomitar me despertaron de madrugada. Apenas logré llegar al baño antes de vaciar el contenido de mi estómago. Cuando por fin me incorporé, mi reflejo en el espejo lucía pálido y agotado. Las náuseas matutinas empeoraban cada día.
Me froté las sienes palpitantes mientras regresaba al dormitorio. Casi grité del susto al ver a Daniel sentado en mi cama. Había olvidado por completo que había dormido allí la noche anterior. Me pregunté qué le estaba pasando últimamente porq