POV Amara
Dos días. Solo eso. Dos días desde el día en que pasé a vivir en la mansión de Killian.
Y ahora estaba allí, de pie frente al espejo, intentando parecer entera mientras el maquillaje ocultaba las ojeras y el vestido formal me sofocaba el aire en los pulmones y marcaba mi vientre ya acentuado por mi hijo.
El evento era de la empresa de Killian. Formal, lleno de cámaras, inversores, periodistas, autoridades. Beatriz, obviamente, no podía asistir después del escándalo de las fotos, así q