Punto de vista de Amelia
No se parecía en nada al hombre que había visto anoche.
El pelo desordenado había desaparecido, reemplazado por mechones perfectamente peinados que no parecían haberse atrevido a moverse de su sitio. Hoy se veía exactamente como el CEO del que todos hablaban.
Su traje color carbón le quedaba como si hubiera sido hecho solo para él. El cuero de sus zapatos brillaba bajo el sol de la tarde y, de vez en cuando, el Rolex de su muñeca captaba la luz.
Metió ambas manos en los