Punto de vista de Amelia
Sabía que era una idea loca.
Pero no me importó hasta que salí a la calle.
En el segundo en que lo hice, sentí las miradas. Y tampoco eran sutiles.
La gente me miraba como si hubiera perdido completamente la cabeza, y sinceramente… ni siquiera podía culparlos.
Por un segundo, mis pies casi me llevaron de vuelta hacia el apartamento.
Podría haber subido, cerrado con llave la puerta y fingido que nada de esto estaba pasando.
Habría sido mucho más fácil.
Pero no podía.
La