—Aunque te pareces muchísimo a Yolanda, ella parece ser más dulce y amable que tú. Deberías sonreír más a partir de ahora, compañera.
¡Mateo sabía a la perfección cómo herirme!
¿Dulce y amable? ¿Por qué no dijo eso cuando me prometió protegerme?
Mientras me escondía detrás de un árbol, observando sorprendida cómo él se arrodillaba ante Yolanda y le decía “te amo”, supe que, para él, yo siempre sería solo su compañera de clase.
En ese justo momento, Yolanda alzó la voz con un tono algo agudo que