Me quedé de pie frente al ataúd, vestida de negro de pies a cabeza, mirando el cuerpo frío de mi padre.
Esta era la primera vez que lo veía desde que regresé. Su piel se veía pálida, casi blanca, este era un aspecto que solo la muerte podía dar. Me sobresaltó. Este no era el hombre que había conocido toda mi vida. Mi papá era un hombre fuerte, ruidoso y orgulloso que solía llenar cada habitación en la que entraba. Ahora se veía más pequeño. Más delgado. Frágil. Como si la vida se hubiera ido dr