—Qué-
Amelia pasó la mano con impaciencia por su virilidad. Masajeándolo sensualmente. Ella sonrió cuando lo sintió contraerse, mordiéndose el labio cuando se hinchó en su mano. 'Maldita sea, es tan grande.'
—Oye... creo que te equivocaste - ¡Ahh! —el hombre gimió cuando Amelia deslizó su mano en sus pantalones y acarició su vara.
Amelia se estaba excitando con solo escuchar los gruñidos bajos provenientes del hombre. Su eje también estaba caliente haciendo que su centro se apretara con anticip