—¿Por qué aceptaste casarte con él? —Julián preguntó.
Estaba tan enojado que le temblaba la mandíbula. Había apretado su mano con fuerza alrededor de la bolsa que llevaba. La razón por la que vino a casa con Maximiliano fue para preguntarle a Amelia en persona si realmente se había casado con él, pero por su anterior muestra de afecto, él ya sabía la respuesta.
Amelia frunció el ceño, no le gustaba el tono que estaba usando con ella. Su vida amorosa era su asunto personal, pero él sonaba como un novio celoso. No apreciaba que él la interrogara como si hubiera robado algo.
Al darse cuenta de su expresión, Julián rápidamente suavizó su voz, no queriendo molestarla. Después de todo, si ya no lo consideraba su amigo, no tendría forma de estar cerca de ella.
—Quiero decir... ¿Por qué de repente tomaste la decisión de casarte? Siempre has estado en contra de eso —preguntó vacilante, pero en un tono más suave.
Las cejas de Amelia se relajaron cuando Julián volvió a ser el amigo que ella cono