Ciara
Mis piernas se sintieron débiles y no me sentí capaz de levantarme sin irme de bruces al suelo, verlo delante de mi fue como si vaciaran un balde de agua fría sobre mi cabeza, un retorno al pasado que tanto quería olvidar.
«No voy a caer en un juego tan viejo. Ese bebé no es mío»
«No me interesa nada, Ciara. Es tu problema, no el mío. No me busques más por este asunto, no soy el padre del bastardo que tienes dentro»
Esas palabras que jamás olvidaría, cómo me dejó a la deriva cargando con