Fabrizio está desesperado, cuando va a ingresar, el señor Arturo interviene.
—¡Espera Fabrizio! Dejemos que el doctor haga su trabajo, no atrasemos la mejoría de mi princesa, Doctor vaya y atienda a mi hija, si algo malo a ella le llega a suceder vamos a tener graves problemas ¿Entendido?— pregunta Arturo fulminante
—si señor, un permiso
El doctor se marcha para hacer su trabajo, mientras que Fabrizio lleva sus manos a su cabeza del desespero.
—ten calma Fabrizio— aconseja Hailey
—no quiero que