Colton se tiró en su cama, halando de las sábanas arrugadas y arrojándolas sobre su cuerpo. Su cabello seguía húmedo de la ducha, su torso todavía con gotas de agua. No sabía por qué se había ido. La vista de Kate escondida entre las almohadas, desnuda y enrojecida, se asomaba en su mente. Apenas pasaban las nueve, pero lo único que quería era dormir; olvidar lo bien que se sentía en sus brazos, su aliento cálido y labios suaves contra su pecho.
Ya no sabía quién era. Echando de menos a una ma