Por más que Darius intentó serenarse y pensar con raciocinio y calma, no pido. Estaba furioso y no entendía por qué, o tan solo quizás se debía al hecho de que ella había regresado y aún no había podido cerrar ese pasado que de vez en cuando lo atormentaba.
Condujo a toda velocidad hasta la empresa y, una vez en el lugar, entró sin más, ignorando las miradas que todos le daban y los murmullos que rezumaban en sus oídos. Entró al ascensor y, aunque tomó hondas respiraciones, su corazón seguía l