Es de mañana y la luz brillante inunda el comedor, creando una atmósfera empalagosa y acogedora.
—Buenos días, cariño —me saludaron, y me obligué a devolverles el saludo, con la garganta irritada.
El desayuno ya estaba servido. Me sorprendió muchísimo ver a mi madre preparando el desayuno con mi padre por primera vez… Nunca la había visto así. Sus ojos sonreían y las comisuras se le arrugaban mientras su mano se deslizaba suavemente sobre los platos.
—¿Qué habrá cambiado en ella durante este vi