Melissa recogió todo lo que se había caído de las bolsas de la compra y pasó junto a la pareja. Los dos se apartaron para que no los golpeara.
De los dos, el único que parecía asustado era Loski; Esther dio un paso más antes de detenerse.
—Quédate aquí, ahora volvemos. Necesito hablar con ella —dijo Esther, levantándose con cuidado de encima de él. Se arregló el borde de la falda floreada y se dirigió a la cocina…
Loski alcanzó sus shorts y se los puso. Sin saber cómo terminaría la conversación