Su mirada era acosadora y siempre ha querido evitarla, aun así, no podía, era como si sus ojos color miel fueran imanes para ella que la atraían una y otra y otra vez hacía él. Sin saber por qué ahí estaba nuevamente frente a él parecía como si él tampoco deseaba dejar de verla, ¿Cómo es que él está en su habitación? ¿Cómo se atrevió a entrar? Se preguntaba ella. el Joven se acercó a ella lentamente tanto que era como una tortura y cuando estuvieron a pocos centímetros, levantó sus manos y tomó