Capítulo 2: No puedo tener suficiente
Eran casi las 9 de la tarde en el gimnasio de la universidad. La cancha estaba en silencio, excepto por el chirrido de las zapatillas y el sonido de cuerpos sudorosos chocando. Cinco universitarios se quedaron en el gimnasio, con los cuerpos agotados y sudorosos después de la práctica.
Ahí está Axel, el capitán del equipo, su camiseta está empapada con su propio sudor que está cayendo en cascada por sus tonificados abdominales. Junto a él estaba Miguel, el