ROBIN
DOS SEMANAS DESPUÉS…
“Lana,” llamé, empujando la puerta de su dormitorio sin llamar. “Papá quiere hablar contigo.” Levanté el teléfono, agitándolo en su dirección.
“No quiero hablar con él, díselo.”
Solté un lento suspiro, presionando el teléfono contra mi oreja para repetir las palabras de Lana, aunque sabía que ya las había escuchado. Era la vigésima vez que llamaba a mi teléfono esta semana, esperando hablar con Lana, y cada vez ella se había negado tajantemente a escucharle, llegando