Capítulo XIII Nada me ha preparado para lo que me haces sentir.
Después de la ducha me encontré más relajada, No podía pensar más que en Edward. Solía llamarme bruja, pero creo que la que estaba hechizada era yo.
Deseaba tener sus manos por todo mi cuerpo. Me acababa de duchar, y ya estaba sudando otra vez sólo de pensar en él. Habría ganado este juego, pero seguía deseándolo, Y no estaría satisfecha hasta que lo estuviera dentro de mí.
Gara aún no había llegado. Eran ya las ocho de la noche, me imaginé que su entretenimiento, con el señor abogado, aún durar