Ante esas palabras, los ojos de los tres se iluminaron al instante. Obviamente, ese sería su verdadero objetivo al ir a la casa de Lorenzo.
Lorenzo recogió el ceño de inmediato.
—¿No firmamos ya un acuerdo para entregarles nuestra tierra y la casa? ¿No pagamos ya nuestra deuda? ¿Cómo es que ahora vienen a pedir más cosas?
Guillermo le respondió con una enorme sonrisa: —En ese momento no sabíamos que tú eras tan rica, y que podías permitirse vivir en una casa tan grande. Ahora me arrepiento, y e