Lorenzo frunció el ceño al instante:
—Señorita Yuste, ¿está usted tratando de forzarme a hacer algo indecoroso? Actúo según sus órdenes y al final me trata así, ¿crees usted que esto es apropiado?
Yasmina le respondió con frialdad:
—Deja de hablar tonterías. Ya me has hecho sentir amenazada. Para nosotros, la familia Yuste, o te conviertes en un amigo o, por el contrario, te conviertes en nuestro eminente enemigo. ¡Tú mismo decides!
Al principio pensó que Ulrico ya era lo suficientemente fuert