—¡Porque ahora voy en serio!
Kyaro rasgó su delicada túnica negra, revelando debajo una armadura marrón cubierta de cientos de insectos muy venenosos.
Todos pensaban que la fuerza física de Kyaro era bastante asombrosa, pero en realidad, como hechicero, su verdadera y única habilidad radicaba en el arte lejano y ponzoñero del vudú. El combate cuerpo a cuerpo, en cambio, no era su punto fuerte.
—Ahora, verás mi verdadero poder. ¡Arrepiéntete por tu verdadera insolencia anterior! ¡Ya perdiste la o