En ese momento, las palabras de Yelena provenían del fondo de su corazón. No quería que Lorenzo muriera. A pesar de que no tenía en alta estima a ese pequeño empleado, en lo profundo su corazón había un genuino sentimiento de... apego hacia él. Aunque no estaba dispuesta a admitir si era amor, una cosa estaba muy clara: Lorenzo ya ocupaba un lugar muy importante en su corazón.
Al escuchar esas palabras, Lorenzo sonrió y le dijo:
—Gracias por tu valiosa preocupación, señorita Silva.
Luego se di