Gabriela estaba totalmente incrédula: —¡Esto… esto es…!
En la foto, Lorenzo llevaba una túnica púrpura, y a su lado, ¡un anciano de pelo escaso estaba disfrutando de servirle un lavado de pies! Era el gran médico doctor Soto, uno de los diez médicos más famosos de Largolandia, ¡su venerado maestro!
—¡Esto no puede ser cierto! ¡Esto tiene que ser un verdadero montaje, no puedo creerlo! —refutó Gabriela histéricamente.
Era inconcebible que su maestro, una figura tan respetada, ¡estuviera sirviendo