Capítulo 23.
Las emociones rondaron por todos lados, cada una de ellas más fuerte que la anterior, como una neblina que no se disipó como creyeron.
Valentina tenía trabajo que hacer, pero ver a Adrián desde su sitio, aún con esos cambios de temperamento a cada momento, con el ceño fruncido y facciones tensas, le sumó atractivo.
Se sintió como una tonta de verlo casi todo el tiempo, pero no era la única, pues la única forma en que Adrián podía calmarse de dicho estrés, por errores que otros cometían, era v