Las voces de las mujeres, cada vez más animadas, eran mayormente de jóvenes señoritas de la alta sociedad, que ya habían olvidado los años de libertinaje de Ezequiel, aunque él nunca había vestido solo de negro.
Jazmín sentía las miradas envidiosas y celosas de la multitud, y su sonrisa se volvió un poco forzada.
Hace cinco años, ella también creía que Ezequiel no amaba en absoluto a Aurora, lo que explicaba su constante cambio de mujeres y su estilo de vida disipada. Pero luego se dio cuenta de