—¿Todos?
—¿Hay algún problema?
El camarero rápidamente reprimió su asombro interior; era obvio que se trataba de una persona adinerada, y los ricos podían permitirse cualquier extravagancia.
Cuando Ezequiel volvió a mirar por la ventana, solo vio el Jeep dirigiéndose hacia el apartamento.
—Con Ulises aquí, probablemente no pase nada.
Jazmín bajó la cabeza, su voz era tranquila y sin demasiadas emociones evidentes, pero sus pestañas temblorosas provocaban compasión. Los ojos de Ezequiel, ya lleno