Mundo ficciónIniciar sesiónJane
Desperté en medio del dolor y la preocupación por mi hijo y Dereck, en una cama de hospital. Las enfermeras por más que me dijeron que todo está bien, hasta no ver a mi hijo y a ese hombre con mis propios ojos, no voy a creer. El vientre duele demasiado, hasta para poder hablar me duele la herida. Aunque sea para mover un brazo o al estirarme un poco, es arder en el infierno. La zona herida quema, arde. Al escuchar la voz de Dereck me quedé






