Pasaron los días desde aquella tétrica noche, sabía perfectamente que mi mente nunca borraría lo que había vivido en ese momento, aquel poderoso golpe logro dejarme una marca difícil de cubrir con maquillaje sin embargo lo dañado de mi rostro era lo de menos cuando imaginaba en lo que había pasado conmigo cuando perdí el conocimiento, cuando desperté estaba en mi cama y de Val no había ni un rastro.
Y así fue desde entonces, ya casi se cumplían veinte días de lo sucedido y de Val jamás volvió a