Mundo de ficçãoIniciar sessãoCole la miraba de reojo, se había ofrecido a llevarla hasta la casa de los Lawcaster. Estaba preocupado por Katerine, como siempre, y ella estaba tan avergonzada con todo, rogaba porque su dolor de cabeza se fuera pronto y no paraba de arreglarse el cabello para que no se notara la cura que le habían hecho los nativos de la tribu.
—Estoy bien, ¿quieres, por favor, dejar de mirarme así? —le rogó directamente—. Me estás alterand







